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  • whisky elaborado en un laboratorio

    Éste es el primer whisky molecular del mundo

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    Un whisky elaborado en un laboratorio.

    Conocíamos la cocina molecular. Pero que el concepto se pudiera extender a bebidas alcohóllicas supone toda una novedad. Glyph, de Endless West, no se produce en una destilería, sino en un laboratorio. El primer whisky molecular de la historia desembarca en el mercado de bebidas alcohólicas, dispuesto a demostrar que se puede «crear» un espirituoso de calidad entre probetas.

     

    whisky molecular y diseño

    Glyph se comercializa como el primer whisky molecular del mercado de bebidas alcohólicas.

     

    Este whisky de diseño, pues, se diferencia de todos los demás por su origen. Tradicionalmente,  se destilan y envejen en barricas de madera, y su sabor depende de varios factores,  tales como el el grano de la madera, el agua, el tiempo, la geografía o el clima. Sin embargo, Alec Lee y Josh Decolongon, fundadores de la marca Endless West (San Francisco) han dado con el secreto para saltarse todos estos pasos y reducirlos, básicamente,  a cuatro. Y producir un whisky que sabe a añejo en un proceso de sólo 24 horas.

     

    Whisky molecular, una bebida sintética con mucho diseño

    En primer lugar, se diseña el sabor, aroma y las notas y sensaciones que se desea transmitir en boca, buscando e investigando las fuentes que las producen. En segundo, se reúnen las moléculas de éstas (ácidos de los cítricos o azúcares que se encuentran en el maíz, por ejemplo).

    Seguidamente, se mezclan los ingredientes y embotellan a mano en el mismo estudio. La fase final consiste en probar, compartir y disfrutar este elixir de color ámbar con aromas a vainilla, caramelo y avellana. Creado en un día, señores.

    Lanzado el año pasado, Glyph ha dividido las opiniones entre los que opinan que no es posible recrear las moléculas del whisky envejecido y los que creen que estamos ante un whisky alternativo.

    En cuanto al diseño externo de este whisky molecular, se comercializa en una botella de vidrio blanco, adornada con una elegante etiqueta en negro y dorado, hecha para atraer las miradas. Sus mensajes buscan conectar con el público más aventurero: «espirituosos provocativos para mentes curiosas». O «la tradición nace de la rebelión». La estructura molecular del fondo del envase hace referencia al contenido mismo, y una serie de símbolos gráficos buscan excitar la curiosidad del consumidor.

    En este vídeo, el sumiller Erik Wait prueba el revolucionario Glyph y nos ofrece más claves de este invento.