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  • Millennials: la asignatura pendiente del vino

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    Los jóvenes y el vino viven un acercamiento que se intensifica poco a poco. No obstante, la relación no acaba de cuajar.

    El sector necesita seguir buscando la mejor manera para desmitificarse y convertirse en el nuevo favorito de los millennials, en competencia directa con la cerveza. Comercios y bodegas ya se han puesto manos a la obra con diferentes iniciativas (campañas informativas, eventos de ocio), pero los resultados se hacen esperar. Para ver las soluciones, se han analizado todas las posibilidades en la II Jornada S.O.S. Vino en España. Cómo conquistar al público de entre 18 y 35 años ya es una cuestión vital para revitalizar el mercado del vino de nuestro país. Y en la consecución de este objetivo, la imagen tiene mucho que ver.

     

    los jóvenes y el vino análisis

    El consumo de vino entre los jóvenes españoles está lejos de la media deseada.

     

    Conectar a través del lenguaje

    El informe Kantar Worldplanet encargado por Lidl –empresa que coordinó el evento– el pasado año mostró que las preferencias de este segmento de público en lo que se refiere a vino están lejos de la media nacional. Se calcula que los jóvenes compran vino una vez cada dos meses, gastando en ello 23 € al año. Esto supone un 60% menos de gasto que la media de promedio anual.

    ¿Qué hace falta para cambiar la situación? Aquí presentamos las principales conclusiones de este encuentro.

    Principalmente, la forma en que el producto entra por los ojos y es percibida por los jóvenes no conecta con ellos. El sector necesita modernizar su presentación, con originalidad y creatividad en el packaging. Esto afecta igualmente al diseño de las etiquetas, de los envases y a la elección de los nombres.

    Los jóvenes se mueven por impulsos, por emociones. Precisamente, acudir a un lengaje mucho más emocional sería otra herramienta eficaz, tal y como lo ha demostrado el éxito de la campaña “Marida mejor tu vida con vino”. Así se ayuda a asociar el mundo vinícola con sensaciones de bienestar y satisfacción.

     

     

    El sector debe aprender a comunicarse con el público joven. No sólo debe traslucirse esto en la información que presentan las etiquetas, con mensajes divertidos, que aumenten el atractivo del producto. También es necesario acudir a las vías de comunicación adecuadas. Las redes sociales son indispensables para lograr este objetivo.

    Y, por supuesto, la claridad y la sencillez deben primar en la información, especialmente para ir formando a los menos expertos.

     

    Maneras experienciales de conectar a los jóvenes y el vino

     

    La distribución es también fundamental. Facilitar el momento de compra pasa por ofrecer información clara y precisa para los no expertos  en plataformas y puntos de venta. Así, personalizar el producto para que se adapte a los gustos de este target y proporcionarle las herramientas adecuadas para saber en qué se diferencian las variedades es otro punto a favor.

    Los valores de sostenibilidad y reciclabilidad están en boga especialmente para los jóvenes. Están especialmente concienciados con el cuidado del medio ambiente. Por eso merece la pena resaltar la naturalidad del vino y las ventajas que su elaboración tiene en las zonas de producción.

    Por otra parte, se debe tener en cuenta que la primera experiencia enológica para un altísimo promedio de jóvenes españoles suele ser a través de la fusión. Meclar bebidas es tendencia y el mundo del vino no debe temerlo. Calimocho, sangría, tinto de verano y otras propuestas “fusionistas” son sinónimo de modernidad y un vehículo perfecto para apreciar un buen vino.

    Otro modo de asociar el vino con la felicidad y el bienestar es creando nuevos momentos de consumo, que fomenten la socialización, la informalidad. En este contexto, la organización de festivales y otros eventos de ocio y lúdicos resultan de gran ayuda. Porque el vino es experiencial y se puede disfrutar con los cinco sentidos.

    ¡Hay que despojar al vino de seriedad y complejidad! Es cultura, está al alcance de todos (o debe estarlo) y cada persona puede encontrar su vino. Hay que formar e informar con la complicidad de un buen diseño acorde con los gustos del público target.