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  • Más que diseño, neurodiseño

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    Los avances de la ciencia ya permiten hablar del neurodiseño, que hará el packaging más atractivo y eficiente.

    El neurodiseño ya está aquí y promete revolucionar el mundo del diseño de envases. Nunca antes se le había prestado tanta atención al packaging; y eso que es esencial para las marcas, ya que constituye su tarjeta de presentación definitiva. Su única oportunidad de impactar y atraer a primera vista a su público objetivo. Gracias a la neurociencia, es posible medir las reacciones de un consumidor ante un producto a través de sensores. Éstos captan todos sus cambios fisiológicos y su intensidad. De aquí viene el neuromarketing, que analiza las reacciones inconscientes de los individuos ante un lineal. Y ya podemos hablar del diseño que se basa en estas investigaciones para crear el packaging perfecto: el neurodiseño.

    Diseño de envases y neuromarketing

    La neurociencia se pone al servicio del marketing. Todo empieza con el diseño.

    Entender el cerebro del consumidor

    Si la ciencia es capaz de saber qué motiva exactamente al mayor número de consumidores a elegir un packaging, lo siguiente es usar estos conocimientos en su el diseño de envases. Se sabe que ciertos materiales provocan determinadas emociones. Una forma concreta provoca un comportamiento determinado. ¿Qué hace que un envase se destaque entre la multitud? ¿Cómo puede contribuir a que el público sea leal a una marca? El neurodiseño, un campo prácticamente virgen, busca dar las respuestas explotando los novísimos descubrimientos en torno al funcionamiento del cerebro.

    Los recientes estudios demuestran que, ante la visión de un objeto, se activan las áreas del cerebro responsables de la percepción del placer y la belleza. Especialmente, aquel sistema neural que nos motiva a actuar en busca de recompensas. Un dato curioso: cuanto más activo está este sistema, más dispuestos nos sentimos a pagar un precio alto por el producto que nos provoca esta reacción. Por tanto, podemos decir que el envase más efectivo es aquel capaz de desencadenar este proceso cerebral.

    Diseño de packaging más eficaz

    En el lineal, la competencia es feroz y destacar depende de un diseño que provoca emociones en el comprador.

    Pistas para el perfecto diseño de envases

    Resumiendo mucho, se pueden destacar tres aspectos esenciales a la hora de diseñar un packaging más eficaz, según esta ciencia recién nacida:

    -La percepción es multisensorial. El cerebro tiene su propia forma de integrar la información procedente de distintas fuentes a la hora de percibir un producto: el color, el olor, el sabor, el tacto o la forma no se perciben aisladamente, sino que estas características interactúan entre ellas. Nuestra imagen final del objeto va más allá de una mera suma de éstas.

    -Las emociones son claves. Las personas son incapaces de tomar decisiones basándose únicamente en procesos cognitivos, como el razonamiento. Se debe a que nuestros sistemas neurológicos se pueden ver desbordados por la información. Cuando ocurre, recurrimos a asociaciones cerebrales entre estímulos que producen determinados estados psucológicos. Así que, a la hora de decidir qué comprar, no nos guiamos por la lógica en último término, sino por las emociones.

    -La importancia de la información táctil. El tacto es una de las modalidades más importantes a la hora de dirigir el comportamiento de los consumidores. De hecho, es la primera de las modalidades sensoriales que los seres humanos conocemos desde el útero, algo que el cerebro no olvida jamás. Por ello, muchos expertsen marketing saben que el público está más predispuesto a comprar aquello que puede tocar. Muchos envases se diseñan con aberturas para permitir esta interacción con el comprador. Y, por supuesto, la sensación táctil que se obtiene del producto resulta decisiva.

    Por tanto, en un campo donde la competencia es feroz y no dejan de surgir los desafíos, está claro que la colaboración entre diseñadores, ingenieros y expertos en neurociencia es la única vía para desarrollar el envase del futuro.