Sol y sombra

Le adoraban porque sabían que sin él no hay vida, y ahora, que nadie le contempla, él sigue majestuoso en su trono observando el planeta que estuvo vivo. Poco le importa que de la tierra yerma surjan, resistentes al paso del tiempo, huellas del pasado. Él sigue impartiendo su justicia y dominando las sombras.

Le adoraban porque sabían que sin él no hay vida, y ahora, que nadie le contempla, él sigue majestuoso en su trono observando el planeta que estuvo vivo. Poco le importa que de la tierra yerma surjan, resistentes al paso del tiempo, huellas del pasado. Él sigue impartiendo su justicia y dominando las sombras.

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