Razones de peso para amar el ecodiseño

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La forma y los detalles que caracterizan los envases de alimentos no obedecen únicamente a cuestiones de estética. Si cogemos una botella de vino, por ejemplo, de hace diez años en una mano y sostenemos en la otra una recién salida de la fábrica, notaremos una diferencia sustancial: la segunda resulta mucho más ligera. El peso de los envases modernos ha disminuido en general, y en especial los de vidrio, que se han aligerado de media 100 grs en 10 años, haciéndose más estrechos, para contener la misma cantidad de producto. En algunas industrias, como la vitivinícola, por ejemplo, muchas botellas de vidrio han reducido su diámetro en 2 mm.

Nada de esto es casual: el ecodiseño se impone en el mercado de los envases en una época en que pensar “en verde” es una preocupación más allá de las modas. Consiste en aplicar una serie de acciones orientadas a la mejora ambiental del producto en la etapa inicial de diseño. Se realiza mediante la mejora de su función, la selección de materiales de menor impacto, la aplicación de procesos alternativos, la mejora en el transporte y en su uso y la minimización de los impactos en la etapa final del ciclo de vida.

Algunos gobiernos ya toman cartas en el asunto, como el de Canadá, que legalmente no permite el comercio de vinos de precio medio envasados en botellas cuyo peso sea superior a 420 grs. Iniciativas que se alían con las empresariales para dar lugar a un consumidor cada vez más concienciado con los problemas medioambientales.

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