Karl Grandin, cerveza de etiqueta

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Para que la buena cerveza nos entre por el paladar, previamente tiene que haberlo hecho por los ojos. Las etiquetas que Karl Grandin confecciona garantizan el objetivo. Este ilustrador sueco reparte su talento entre varias facetas, y una de ellas es el diseño para botellas de vidrio. Y no es casualidad que Grandin haya fundado su propia marca de cerveza, con el particular nombre de Omnipollo y, por supuesto, diseñado su packaging.

omnipollo_bottle_leon1 Karl Grandin

Fundador del estudio Vår, sus diseños se ajustan a cada ocasión como un guante. Desde etiquetas recargadas y que aprovechan prácticamente todo el espacio, hasta leves detalles o retoques sobre imágenes conocidas con la intención transmitir un mensaje. De una forma u otra, la obra de Grandin acaba dejando huella.

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Esto no es raro en un artista que tiene como influencias reconocidas a dos leyendas del cómic y la ilustración como son Robert Crumb y Harvey Kurtzman. Ambos son famosos por su estilo pop y satírico, pero lo que atrae a Grandin de ambos es su atención a los detalles.

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Es un aspecto que él mismo traslada a sus etiquetas para que no te las puedas quitar de la cabeza, mientras su contenido baja por tu garganta. Y por eso la marca danesa Evil Twin Brewing ha apostado por asociarse con este diseñador de botellas de vidrio para un producto elaborado mano a mano con Omnipollo. Se trata de Russian Roulette, un producto que transmite sensaciones desde su mismo envase hasta el último trago.

russian-roulette-bottle

No obstante, la meta de Grandin con sus cervezas no es solo que apures sus botellas, sino que después de hacerlo las conserves porque, cuando se acaba la bebida, el arte se queda. Grandin sabe que acertar con un envase atractivo e innovador es dar un paso hacia el éxito, una idea que bien merece un brindis.

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